carretera a Caldera ya es casi un hecho
Article Date: 2008 11 27
Créditos no utilizados, un viacrucis con las expropiaciones y varios intentos fallidos. Han sido tres décadas de letargo.
¿Qué sentimientos le despierta saber que la carretera a Caldera ya es casi un hecho?En la sala de su casa, apartado ya de la arena política, el exministro de Transportes, Rodolfo Silva, se toma su tiempo para contestar y luego responde:
–Por un lado me alegro porque será buena para el país. Pero por otro, tengo ira, frustración. Pasaron más de 30 años desde que Costa Rica pensó en construirla y no fuimos capaces. En 1973, cuando yo era ministro de Transportes, en la administración de don Pepe (José Figueres Ferrer) y se comenzó a hablar de esta ruta para conectarla con el nuevo puerto de Caldera, nos iba a costar $65 millones, y ahora esa cifra se quintuplicó. Esto parece la trama de un cuento de Edgar Allan Poe.
Quienes le han seguido la pista a este proyecto, opinan parecido al exministro. Durante tres décadas, los ticos escucharon hablar de la carretera, mas nunca vieron progresos. Las administraciones pasaban y el tema salía a colación de vez en cuando se daban algunos pasos. Pero cuando se creía que todo estaba listo, el proyecto volvía a caer en el letargo.
Los primeros planos son de 1973 y en ellos los ingenieros trazaron las posibles rutas que debería tener esta carretera. Para 1976, ya se contaba con el proyecto que recomendaba construir esta vía por la margen derecha del río Virilla, atravesando lugares como Brasil de Mora, La Guácima, Turrúcares, Río Grande, Balsa, Escobal, Hacienda Vieja y Orotina.
“Recuerdo que para hacer los estudios topográficos de esta ruta, mis compañeros y yo nos internábamos en los montes por horas. Una vez, nos atacó una colmena de abejas africanizadas y lamentablemente un trabajador murió a causa de las picaduras… También se me viene a la mente un día que llovía muy fuerte y tuvimos que correr por la línea del tren para evitar que nos cayera un rayo. Ni Nery Brenes me hubiera ganado en ese momento”, evoca la arquitecta y directora del Consejo Nacional de Concesiones, Adda Muñoz, quien desde el comienzo de su carrera en el MOPT ha estado involucrada con el Proyecto Caldera. Ella, más que nadie, sabe que la burocracia fue el principal enemigo de esta obra y que el mayor escollo ha sido obtener el derecho de vía. El proceso para expropiar las 452 predios necesarios para construir esta carretera (aún están tramitándose unos 30 y podrían darse algunos más debido a calles marginales), ha sido lento, engorroso y muy caro para el país. Según el MOPT, en este rubro se han invertido a la fecha $20 millones. La mayoría de los terrenos han sido potreros, lotes no residenciales y algunos tajos.
“El asunto es que los gavilanes intervinieron. Los peritos del MOPT valoraban una propiedad y fijaban el monto de la expropiación, pero llegaba gente externa y convencía a los propietarios de las fincas a darlas en el doble o triple. Entonces, todo iba a dar a los juzgados; una lucha eterna. Cuando yo regresé a ser ministro en 1996, todavía me encontré con este lío. Por eso, le hicimos varias reformas a la Ley de Expropiaciones”, detalla don Rodolfo Silva.
Para él, existe otra página oscura que no puede obviarse. Se trata de un préstamo con el BID que se logró obtener en el primer gobierno de Óscar Arias (1986) por un monto de $40 millones, para construir la vía.
“Pasó el tiempo y el país no podía usar este dinero porque aún no había resuelto el grueso de las expropiaciones, y entonces, se tuvo que pagar al banco una comisión de compromiso del orden de $300.000 al año. Es decir, en diez años los ticos pagamos $3 millones y nunca pudimos usar la plata”, se lamentó el exministro, a quien le correspondió dar por finiquitado ese contrato en 1996 (al empréstito ya se le habían concedido dos prórrogas y el BID no permitía una tercera).
Por suerte, sí se pudo salvar otro crédito dado por el Fondo de Fideicomiso de Venezuela y mediante el cual se pudieron construir los cinco puentes mayores ubicados en el tramo 2 de la ruta y que se inauguraron en el 2000, durante la administración de Miguel Ángel Rodríguez.
El resto de la historia es más reciente: el país decide dar la obra en concesión y el contrato se firma finalmente con la empresa Autopistas del Sol, para que, de una vez por todas, dé inicio la construcción de la vía. El 17 de enero de este año, el presidente Óscar Arias, colocó la primera piedra.
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